the leftovers

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me parece del todo imposible hacer justicia a una serie tan devastadora como the leftovers. escribo porque no asumo que haya terminado, porque necesito estirar la resaca, o porque sentarse delante de una pantalla en blanco, mientras suenan las teclas de EL PIANO, resulta muy evocador como para decir no.

el caso es que la serie ha terminado y automáticamente se ha colado en mi top tres junto a the wire y six feet under. defiendo the wire como la mejor porque no es un producto pensado para la televisión en cuanto a ritmo, montaje, etc… es una peli que dura sesenta horas. todas muy medidas, todas muy pensadas, con una interpretación coral inalcanzable para las demás, aunque entienda que no ofrezca lo que mucha gente pide a una serie en cuanto a dinamismo o seducción, tenga o no tenga una porción de pizza en la mano. cuando hablo de six feet under aludo al amor del bueno, ese que en televisión o cine suele ser más empalagoso que mojar toffees en leche condensada pero que en la interpretación de keith & david resulta natural, real, legítimo.

con the leftovers suelo hablar de intensidad, emocionalmente es la serie más exigente que he visto nunca. y aquí, al intentar verbalizarla, me vienen a la mente un par de referencias. la primera alude a ese párrafo de ña y bel que ya asomó por aquí:

[…] creo que estar triste es tener el convencimiento de que las cosas son más de lo que parecen, que esconden siempre otra vida. una vida que, sin embargo, nunca podremos alcanzar. […]

estos días he hilado una teoría absurda: para que te guste the leftovers tienes que estar roto. vale que no es muy sólido esto, pero creo que tienes que haber lidiado de lo lindo con la mierda para poder encajar los golpes que guionistas, actores, directores han creído que podías recibir. hablo de estar mal de verdad (no de parecerlo), de la incapacidad para resolver conflictos, de tener que haber desarrollado mecanismos de autodefensa para asomar ahí fuera, de la incapacidad para comprender o relativizar ciertas cosas.

vale que mi teoría es completamente subjetiva pero sí he pensado en esto cuando le he recomendado la serie a personas felices que bajaron del barco rápidamente porque la serie les exigía mucho a nivel de intensidad. al fin y al cabo hablamos de sentarnos delante de unos personajes que, estando ya rotos, deben lidiar con la súbita desaparición de familiares, amigos o conocidos. una desaparición que no tendrá nunca explicación, vamos, que si quieres porqués últimos, nanai de la china.

la otra referencia tiene que ver con nick cave. en concreto con esa parte del documental one more time with feeling (andrew dominik, 2016) en la que intenta explicar cómo respira la pérdida de su hijo. nick cave habla como si estuviese en el diario de patricia exponiendo el drama de dramas. me llamó especialmente la atención una parte en la que define el tiempo como elástico, puedes alejarte del vacío y del dolor, pero el tiempo funciona como una goma que aunque se estira y aleja, termina por ceder y volver a la zona cero. en este caso nick cave habla de la hora en la que sucedió la mayor de las desgracias imaginable, de la discapacidad emocional para ver el reloj, nuestro 14 de octubre particular.

el tiempo es elástico para todos y cada uno de los personajes con alguna diferencia en la fuerza de retorno a la zona cero, pero igualmente amenazante. querer recuperar una vida que no querías porque la actual tampoco la quieres, porque tú no te quieres, porque eres incapaz de querer, porque el precio de querer o aferrarse a algo/alguien, aunque tengas tres millones de doláres en una subasta, no lo puedes pagar.

dentro del torbellino emocional que sacude a todos los personajes de the leftovers hay uno que los supera a todos, nora durst. lo de carrie coon sería de alfombras rojas, muñecos bañados en oro y todo el tenderete si creyese en eso. porque si hay algo más valiente que suicidarse es afrontar una vida en la que echar de menos pesa lo mismo que echar de más y aún así no hay, ni habrá nunca, equilibrio.

porque en el fondo todos nos movemos infinitamente mejor en la mierda, es más barato pensar mal que pensar bien, nos han hecho creer primero que la felicidad es una meta, es más fácil andar persiguiendo una zanahoria, más tarde rectificaron, ya no es una meta, es el camino hasta la meta. el caso es que seguimos sin ser capaces de ser felices porque  desconocemos los esquemas de la felicidad, porque no estamos acostumbrados, porque no tenemos confianza en ella porque nunca la hemos conocido lo suficiente como para dejarle las llaves de casa. porque aunque sabemos cuáles son los efectos sencudarios de ser/estar triste somos capaces de manejarlos, qué coño, ¡siempre han estado ahí! por eso es lícito jugar a ser dios, a ser espía, a creer en conspiraciones perrunas, en realidades paralelas, en física cuántica, todo vale, todo, absolutamente todo menos creer sin más en el ya, en el ahora, en el ser humano que tienes enfrente en este preciso momento, un momento que es presente y pasado al mismo tiempo, que puede o no puede estar en el mismo plano existencial que tú, que yo, que ella, que él, que todo.

the leftovers no es que deje más interrogantes que respuestas, es que tanto unas como otras en realidad no importan. importan los caminos, el proceso, la evolución, los andamios que has necesitado para hacer esto, lo otro o lo de más allá, importa la ciencia (laurie) hasta que importa más el sentirse útil (aaaay laurie). y claro, importa el amor, siempre el amor, o el pragmatismo, ¿o era la fe?.

me da igual, ojalá volver a sentir algo así con una serie, o-ja-lá.

# rewind 2016

mimosas

1. mimosas [oliver laxe, 2016 | españa]

mi cabeza diferencia dos tipos de cine: el de verdad y el de mentira. algo que cuesta defender o explicar, algo que entronca con la música cuando respondo la buena a la pregunta de qué música me gusta, sin argumento más sólido que mi experiencia. es decir, algo rematadamente subjetivo, ¿quién coño soy yo para definir qué es verdad o mentira?

podría escarbar en esta frase del gran manoel de oliveira: “la realidad del cine es la ficción”. hollywood vende ficciones como realidad y sin embargo en las pelis más libres de este año: o ornitólogo, la trilogía de miguel gomes o en rester vertical, por ejemplo, la realidad se convierte en ficción sin apenas andamiaje.

un ejemplo de bata y zapatillas sería: la la land es cine de mentira, mimosas cine de verdad. vale, me diréis que la primera es un musical y la segunda un ¿western metafísico?, es imposible establecer una comparación medianamente justa pero en ambas triunfa (en función del público) eso que llaman la magia del cine.

¿y qué coño es la magia del cine? la magia del cine puede ser la épica de los rohirrim cargando en el abismo de helm con todo el papel de regalo imaginable, o un combate entre un monstruo y un caballero que viste vaqueros y camisa como en le monde vivant (eugéne green). y por ahí recurro al menos es más (dándole más valor) porque me parece más difícil contar una historia sin cohetes, pasa lo mismo al intentar convencer sin sal en la cocina.

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de mimosas concretamente diría que es una peli llena de fe, empezando por oliver laxe que tardó 6 años en materializarla, en los protagonistas que dibujan la historia, en nosotros, como espectadores, la necesitaremos porque no sucede muchas veces, pero cuando sucede es increíble. hablo de la resaca que deja una peli que ha golpeado fuerte, del tiempo que necesitas para la digestión. si me hubieses preguntado, justo al terminar la proyección, qué me pareció, probablemente diría que ni puta idea. me quedé congelado, aturdido. tuve la suerte de verla con elo & cris, de ahí que el café post visionado nos sirviese para reconstruir lo que acabábamos de ver.

arrancamos con reflexiones tímidas acerca de las líneas temporales, cuestionamos el espacio/tiempo, coincidimos en la importancia capital del diseño sonoro, del significado del color amarillo, de la espiritualidad, es decir, necesitamos verbalizar una película de una profundidad insondable tras leer fin.

y para mi esa es la magia del cine, conseguir desordenar completamente mi cabeza durante tres días, masticar el último plano para entender el primero, cerrar los ojos con fuerza para no salir de un mundo de fantasía construido por metáforas y no por decorados, porque mimosas es sin duda la peli más exigente del año porque es la más pensable. cada plano está medido al milímetro, nada es casual, todo pesa muchísimo. vale que oliver laxe hable de no interpretar demasiado la película (eso la acotaría) e invite a que cada uno la individualice y disfrute para ampliar la onda expansiva. pero me resulta del todo imposible no intentar entender absolutamente todo lo que pasa (y no pasa) en cada uno de los fotogramas, por eso caigo rendido y me pasa el tocado una vez, hundido para siempre.

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no sé si este ladrillo ha conseguido hacerte cosquillas o no, el caso es que siempre nos podremos quedar con una fotografía realmente acojonante y un trabajo de sonido digno de mención, porque hasta el uso del silencio es atronador. ¡ah! y recupera de la estantería advaitic songs de om (drag city, 2012) porque lo vas a necesitar.

*

me jode no llegar a tiempo a sieranevada (cristi puiu), la mort de louis XIV (albert serra), dangsinjasingwa dangsinui geot (hong sang-soo), dawson city: frozen time (bill morrison), austerlitz (sergei loznitsa), y muuuuchas más, pero ahí va el puñado de las que han hecho tilín o tolón.

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2o ornitólogo [joão pedro rodrigues, 2016 | portugal]

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3. saul fia [lászló nemes, 2015 | hungría]

as-mil-e-uma-noites-volume-1-o-inquieto

4. as mil e uma noites: vol I, II & III [miguel gomes, 2015 | portugal]

right-now-wrong-then

5. ji-geum-eun-mat-go-geu-ddae-neun-teul-li-da [hong sang-soo, 2015 | corea del sur]

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6. certain women [kelly reichardt, 2016 | estados unidos]

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7. le fils de joseph [eugène green, 2016 | francia]

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8. rester vertical [alain guiraudie, 2016 | francia]

MOUNTAINS MAY DEPART, (aka SHAN HE GU REN), ZHAO Tao, 2015. © Kino Lorber /courtesy Everett

9shan he gu ren [jia zhang ke, 2015 | china]

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10rak ti khon kaen [apichatpong weerasethakul, 2015 | tailandia]

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11the lobster [yorgos lanthimos, 2015 | grecia]

l-avenir

12l’avenir [mia hansen-løve, 2016 | francia]

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1345 years [andrew haigh, 2015 | reino unido]

aquarius

14aquarius [kleber mendonça filho, 2016 | brasil]

hrutar

15hrútar [grímur hákonarson, 2015 | islandia]

frantz

16frantz [françois ozon, 2016 | francia]

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17. el abrazo de la serpiente [ciro guerra, 2015 | colombia]

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18. la tortue rouge [michael dudok de wit, 2016 | francia]

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19ah-ga-ssi [park chan-wook, 2016 | corea del sur]

bacalaureat

20bacalaureat [cristian mungiu, 2016 | rumanía]

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21tangerine [sean baker, 2015 | estados unidos]

moonlight

22moonlight [barry jenkins, 2016 | estados unidos]

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23paterson [jim jarmusch, 2016 | estados unidos]

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24into the inferno [werner herzog, 2016 | reino unido]

ANOMALISA

25. anomalisa [charlie kaufman & duke johnson, 2015 | estados unidos]

kubo-and-the-two-strings

26kubo and the two strings [travis knight, 2016 | estados unidos]

wiener-dog

27wiener dog [todd solondz, 2016 | estados unidos]

toni-erdmann

28toni erdmann [maren ade, 2016 | alemania]

divines

29divines [houda benyamina, 2016 | francia]

arrival

30arrival [denis villeneuve, 2016 | estados unidos]

ringo

ringo

 raro & apenino

ringo: portazos & ronquidos

buen viaje amigo

julianna barwick

julianna-barwick

¿qué le ha pasado a julianna barwick en los dos últimos discos? eso pensé cuando cayó  will (dead oceans, 2016) en mis orejas. la misma sensación que nepenthe (dead oceans, 2013) dejaba tras los preliminares, es decir, un sí pero no, incluso después del toqueteo.

mi flechazo con julianna barwick empieza en sanguine (self released, 2006), amor a primera vista, amor del bueno. dos años después nos comprometemos con florine (self released, 2009), “sunlight, heaven”, “cloudbank”, “anjos” apabullan, son canciones que vienen de una órbita muy diferente a la nuestra, todo el rollito do it yourself de sanguine pasa de boceto a óleo. consumamos.

la propuesta de amor eterno, y en consecuencia matrimonio, viene con the magic place (asthmatic kitty, 2011). etérea, angelical o sobrecogedora son palabras que ha utilizado la crítica para describir la cabeza de julianna barwick. para felipe hay falta de hierro, y por ahí a lo mejor le doy un poco la razón aunque me joda el chascarrillo, porque esa anemia en la pegada se debe un poco al progresivo abandono de las bases, guitarras o percusión, en favor de piruetas vocales, teclas o reverb, de ahí que el concierto del pasado lunes no cumpliera mis expectativas (como os odio).

pero al amor verdadero siempre se le espera, asistir en primera persona al one woman choir es una experiencia muy profunda, más en la black box de GNRation, y vale que la cita con la piel y la gallina vendría por el camino abierto en prizewinning, pero es que hasta físicamente julianna ha cambiado un montón. es probable que las paredes de su piso en brooklyn escondan cosas que desconocemos, o es probable que aún no estemos preparados, o no sepamos descifrar, de dónde vienen estas voces y cómo se beben.

aún con todo, a julianna barwick, siempre la buscaré, siempre la esperaré, siempre la querré.

william tyler

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por triste que parezca ayer fue la primera vez que me acerqué a café & pop torgal, espero que el dios de la música sea clemente y acepte mi perdón, todo el mundo debería pisar el templo por lo menos una vez antes de morir. amén.

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terminar allí se debe a la determinación de luis, a ese arreón de ilusión que siempre le lleva a forzar aún sabiendo que llegaríamos a mitad de concierto. así son luis y su fe, un regalo para los que estamos cerca.

aterrizamos y apenas 20 personas disfrutando del fingerpicking de mr taylor, un tipo aparentemente frágil como la porcelana pero firme como el hormigón con la guitarra en las manos, de nuevo el karma haciendo de las suyas tras habérmelo presentado en 2013. me jode especialmente no estar ya para escribir críticas de conciertos, imagino que citaría más a glenn jones que a jack rose, tiraría más hacia el delta del mississippi que a las ragas de sir richard bishop o los apalaches de matt valentine & erika elder, hablaría del reverso luminoso del primer ben chasny (seguramente con pat gubler en mente) porque en destreza o habilidad quedaríamos en tablas, hablaría también de las loas a bernie sanders y del fuck donald trump, fuck mike pence y sobre todo fuck a todos los charltonhestonians que lo votaron. intentaría tejer una telaraña que llevase a conectar nombres tan dispares como james toth, david berman, steve gunn, will oldham, kurt wagner, jeff tweedy, jason molina, kelly reichardt y un insondable etc.

simplemente animarte a verlo si tienes ocasión. después de escuchar we can’t go home again de esa barbaridad llamada impossible truth (merge, 2013) hablamos de la vida y lo que surja.

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pero más allá de la música como experiencia sensorial apabullante, lo que más me flipa desde hace años es el hombre tras el nombre en esto de la música en particular y la vida en general. la de ayer fue una noche mágica potágica. debemos arrodillarnos ante la hospitalidad de david, isaac, druso y demás gentes que pululan por café & pop torgal. es algo digno de mención, esa sensación de andar en bata de guatiné y zapatillas rodeado de amigos que abren las puertas de su casa como si fuese la tuya.

david nos llevó a cenar con william & bradley, de esa cena, como suele suceder, brotaron mil nombres, mil discos, las hamburguesas veganas de matt sweeney o la esperanza de que trump caiga en dos años.

de entre todos esos discos quería citar los más relevantes para compartir la bofetada que recibí esta mañana tras recoger las migas que pulgarcito aka bradley cook dejó ayer:

link wray – st (polydor, 1971)
al anderson – st (vanguard, 1972)
terry reid – seed of memory (abc, 1976)
vernon wray – wasted (big pink, 2009)
abner jay – true story of abner jay (mississippi, 2009)
golden gunn – st (three lobed, 2013)
aldous harding – st (lyttleton, 2014)

para terminar una mención especial a otro de los regalos que nos llevamos ayer, ese disco del que últimamente escucho mucho ruido, todo bueno, os amigos dos músicos (gran derby, 2016). cocinar crema de chayote, berza y pak choi en la cocina de leña mientras llueve, escuchando las guitarras afiladas de outono, es una experiencia epifánica. más cuando te das cuenta que ese nombre “os amigos dos músicos” condensa a la perfección la gracia de todo esto. porque este sinsal meets torgal meets william tyler meets bradley cook no deja de ser un encuentro entre amigos que comparten pasión por esa cosa llamada música más allá de esa otra cosa terrible llamada números.

larga vida a café & pop torgal!

p.d.: apunten en el calendario: 23 de diciembre, 20:00h. Auditorio Municipal de Ourense.

leonard cohen

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leonard cohen es mi madre en el salón después de haber discutido con mi padre, o esperando que llegase de la calle para explicarle porque había suspendido todas y por qué no iba a clase desde hacía meses.

leonard cohen es mi madre en ese mismo salón los días que la mandaban al paro.

leonard cohen es también la alegría en saiáns o en roade 42 con tholas, cado, enara y una adriana en pañales.

leonard cohen es la cinta original de “i’m your man” en el salpicadero de un panda azul celeste camino de la playa.

leonard cohen es la razón por la que soy más bill callahan que will oldham.

leonard cohen es la razón por la que no me giro buscando un culpable cuando ahora me llaman caballero, y no señor, en la cola del super.

leonard cohen es un amigo de lealtad inquebrantable, siempre dispuesto a escuchar, siempre dispuesto a abrazar los días de mierda.

leonard cohen es dorian wood activando todo esto en la prueba de sonido, gracias a “suzanne” y un piano de cola, en el teatro principal de santiago gracias a sinsal.

leonard cohen vive en nosotros, es familia.

leonard cohen es “you want it darker” llegando ahí hoy.

leonard cohen deja letras, música, infinidad de recuerdos y la certeza de que su presencia nos acompaña allá donde vamos.

leonard cohen es leonard cohen.

¿te gusta escuchar?

dignus_david-sierra

Ilustración: David Sierra

  • Texto publicado en el número 1 del periódico 4S durante el Festival Sinsal San Simón #14

Toni Segarra, responsable del anuncio “¿Te gusta conducir?”, explicaba el leit motiv de esa icónica campaña centrando el foco en la conducción y no en la cacharrería tecnológica que diferencia un vehículo de otro, acentuaba las sensaciones al subir a un coche y enfrentar un paisaje de forma activa (manos en el volante) o pasiva (mano bailando al viento).

Quería escribir acerca de qué es o qué significa la música y me ha venido bien recuperar este párrafo para posicionar la experiencia música a través del que lleva el volante (artista) y el que disfruta el viaje con la mano por la ventanilla (público).

“Vivir sin amor es difícil, sin música es imposible”. Esta exageración suele servirme de excusa para defender lo importante de la música en mi vida cuando alguien lanza esa temible pregunta: ¿qué música te gusta?. Puedo escribir mi vida ligándola a estilos que han desfilado por ella, o a discos que han tildado los capítulos más significativos porque aunque (mal) toque instrumentos, grabe discos o viva los conciertos desde dentro, por encima de todo soy público, soy fan, soy mitómano.

La música funciona como una cámara de fotos, una canción aspira a recuperar un estado de ánimo, inmortalizar un momento y jugar a detener esa cosa llamada tiempo. Cuando la música es buena, cuando llega ahí, tu cuerpo te domina, te invita a mover pies, cabeza, dibujar sonrisas o bañar tu cara con una cortina de lluvia salada.

Y si suceden todas esas cosas se debe a la universalidad del lenguaje musical, básicamente porque puedes empatizar con el mensaje independientemente de emisores o canales, piensa en el portátil de una artista de Helsinki o la tuba de un artista nativo de Ulán Bator, convendrás conmigo que las penas/alegrías son universales, las emociones no tienen pasaporte y la música es especialista en saltarse aduanas analógicas o digitales.

La música consigue liberar los esquemas mentales que sujetan tu forma de ser, revienta el andamiaje, las cadenas y te muestra tal como deberías ser, libre. Porque sí, la música es libertad, y cuando recibes el impacto en directo, esa sensación de liberación sublima su alcance. Y por ahí ya aparece Sinsal.

Sinsal aborda mi vida marcando un punto de inflexión difícilmente imaginable. De repente encuentras un grupo de personas inquietas culturalmente en general y musicalmente en particular, ya no estás solo, compartes cosquillas con discos difíciles y encuentras complicidad en conciertos exigentes. De repente entra luz en la habitación, una luz que no se detiene ahí, poco a poco va iluminando el edifico hasta finalmente bañar por completo una ciudad como la nuestra, Vigo. Al amparo de esa luz van aflorando personas que finalmente conforman la comunidad Sinsal. Esa sensación de comunión es extrapolable a los que trabajamos dentro porque, tras tantos años afianzando una forma de ver las cosas, el mensaje ha calado en público y porque no, en las instituciones o patrocinadores que han creído en esa forma de ver/plantear esa inquietud.

Cuando me plantearon escribir esto, Eloy hablaba de visitar los 3 momentos más importantes o significativos de la historia del Festival. Me resulta del todo imposible rebobinar y elegir porque la lista sería interminable. Le pregunto a Luis y le vienen a la cabeza los bomberos en el concierto de Sunn O ))) porque salía humo del MARCO, Omar Souleyman en los jardines de Méndez Núñez, meter en un sótano durante 8 horas al público de aquella barbaridad llamada AP9, recupero la impagable escena de Baby Dee con un cesto para anzuelos convertido en bolso de camino al Hotel Junquera, la cena vegana con Pat Gubler (PG Six), Samara Lubelski y James Yorkston, la increíble complicidad con Tim Koh cuando tocó en el MARCO con White Magic en el año 2007 y tres años después nos abrazamos en San Simón, esta vez acompañando a Ariel Pink y un insondable etc… dificilísimo de obviar.

Pero si realmente debo elegir tres, creo que me quedo con Ben Chasny (Six Organs of Admittance) en la segunda edición del Festival, un 7 de Junio de 2004. En concreto con la cara de Julio cuando tras terminar el concierto me pidió escribir una crítica para La Voz de Galicia. Julio tenía la cara desfigurada de felicidad: “por favor, deja testimonio escrito de lo que acaba de pasar!”, consciente de haber asistido a un concierto extraterrestre. Tara Burke (Fursaxa) tocó antes de Ben, me acuerdo aquí de los drones nacidos de un esparadrapo pegado a las teclas de un Casio. La resaca de aquel concierto pasaba por una pregunta, ¿de dónde nace esta música? Aún hoy, doce años después, sigo sin saberlo.

El segundo momento va ligado inevitablemente a la isla de San Simón, pero ya no a Ariel Pink, el primero en disfrutar del marco incomparable, ni a ninguno de los artistas que han desfilado por la isla aunque después vuelva a ellos. Este recuerdo tiene que ver con vosotros, con el público, Luis destaca las caras de felicidad de la gente los días 24 y 25 de julio de 2012 durante la memorable edición número 10 del Festival. Fue el año de Alt J, Maïa Vidal, Al Madar, Hoquets, etc… “Una isla, cuatro escenarios, once artistas, agua” condensa Toni en el cartel, yo le añado y una sonrisa. Esa sensación de plenitud, de comunión perfecta entre público, artistas, entorno, resume perfectamente esa sensación de libertad a la que tan pocas veces llegamos y que tan fácil resultaba detectar entre las caras de un público completamente entregado a una forma de entender lo que es, o debería ser, un festival de música. Y si queremos nombres propios ligados a la isla Julio me acaba de recordar que la propia Maïa Vidal escribió este año preguntando si podía volver a tocar, lo mismo Shangaan Electro, nos acordamos del tweet de despedida de Alt J, y volviendo a la edición número 12 (año 2014) imposible olvidarse de las fotos de despedida de Wire en el muelle mientras preguntaban por el precio de las casas en Cesantes.

El tercer momento es compartido porque me voy estrictamente a lo musical y hay dos conciertos que no se pueden obviar. El Festival nació un 27 de noviembre de 2002, Sinsal empezaba a escribir su historia con Godspeed you black emperor! (sí, cuando el signo de admiración iba al final) en la “sala” Código de Barras. Sufrimos un retraso de 2 horas por culpa de la mesa de sonido, para los que habíamos descubierto a los canadienses a través de la (incunable) lista de correo “post rock” de yahoo, verlos en Vigo rozó la epifanía durante las dos horas que duró el terremoto.

Comparte pódium la dama del siglo XXI, Joanna Newson. Sucedió un 22 de enero de 2011, dentro de la edición número 9 del festival. Aún hoy sigue siendo el concierto que corona mi altar, ¿Por qué? Pues porque nunca he sentido nada tan digno en mi vida.

Y por ahí, por la dignidad, querría terminar con esto. Si tuviese que definir Sinsal con una palabra sería esa, dignidad, que deriva del latín dignus, cuya traducción es valioso. Pocas palabras sintetizan mejor una propuesta con un carácter tan personal e innegociable como ésta, disparando estímulos desde todos los ángulos posibles con un solo propósito, retarte a sacar la mano por la ventanilla y vivir el viaje independientemente de la carretera. ¿Te gusta escuchar?

kaitlyn aurelia smith

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kaitlyn aurelia smith – ears (western vinyl, 2016)

de este disco sólo se puede decir una cosa. es una barbaridad.

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aries

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aries – adieu or die (la castanya/k, 2016)

sucede a veces (me acuerdo de oso leone) con este tipo de discos aparentemente “pequeños” (nótense las comillas)  y alejados del planeta de los sintes modulares en el que vivimos en microphones in the trees. sucede que me atrapa una melodía y no consigo despejarla de mi cabeza hasta que rebobino el momento en el que entró en mí, y es curioso porque la misma aries describe ese momento en la fuerza del sonido. en mi caso la melodía culpable vive en nuestra casa, cuerdas que de tan cercanas queman. algo parecido ocurre con ese “ah, oh, ah, oh, ah, ah”, coros que me tienen hipnotizado desde hace unos días.

localizado el origen del flechazo, me enfrento al disco entero. y es curioso porque sólo gracias a las colaboraciones con marco soy capaz de darle una oportunidad a mis prejuicios con el pop electrónico. y como suele suceder en este tipo de casos la bofetada recibida es proporcional a mi tontería. adieu or die es un disco sobre todo bonito, luminoso, y para nada sencillo, escucha a escucha voy descubriendo las migas de pan que se alejan del pop y se adentran en un universo más complejo, por ahí puedo entender que a calvin johnson le hiciese tilín el conjunto.

aries ya me gustó cuando vino a la isla de islas, pero estos cuatro años le han sentado de maravilla. especialmente magnético y esperanzador es el paisaje sonoro de la última canción adieu or die, once minutos que probablemente bajen del barco aries a muchos pero al mismo tiempo nos suban a otros. ah, me olvidaba, cualquier disco que le dedique segundos a un peludo ya debería ser mencionado, y ese perro o perra bebiendo de lágrimas I y lágrimas II me ha recordado a bruna.

vamos, que adieu or die no es uno de esos discos que te llevarías a una isla, el propio disco te lleva esa isla a ti, y para nada está desierta, está llena de esa cosa llamada luz.

bon voyage

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allá donde estás, estoy

apenino & árbore – allá donde estás, estoy (self released, 2016)

el diccionario define miedo a través de dos acepciones, la primera: “angustia por un riesgo o daño real o imaginario” y la segunda: “recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea”. valen cualquiera de las dos para describir el adiós al ser que más he querido en mis cuarenta años de vida.

pilar se fue el 16 de noviembre de 2015, se fue tras 14 años juntos. medir la pegada emocional que eso supone es imposible. sólo el que tenga peludos y los ame como a un humano puede entenderlo. si ya no comes animales, como en mi caso, la cercanía emocional es intangible. desde el día uno he tenido miedo al adiós de pilar, ese miedo ha sobrevolado como una nube cada uno de los días que compartimos vida.

realmente a lo que tenía miedo es al miedo en sí mismo, a esa proyección de mi debilidad. y aunque crea, equivocado o no, que la muerte es otra puerta que me tocará abrir algún día, aprender a decir adiós duele.

que haya dolido menos se debe en parte a la casualidad, al pasaba por allí, de ahí nació la imagen, y se debe en todo a la empatía de marco. desde ese día uno supe que quería inmortalizar el recuerdo, lo que jamás pude imaginar es la capacidad de marco para entender los momentos, tanto el de pilar como el mío, o el de aquellos y aquellas que hayan tenido la suerte de cruzar sus vidas con ella aunque fuese fugazmente.

sin marco este recuerdo estaría huérfano, y aquí es donde marco fulmina las palabras y a través de la música radiografía nuestras entrañas.

la palabra gracias se queda tan pequeñita, tan ridícula que me da vergüenza utilizarla.

te quiero marco.

fonguer fonian de fonians

allá donde estás, estoy.

 p.d.: por primera vez no ponemos gratis la descarga, hemos pensado que el dinero que se recaude, tenga como destino ayudar a los gatos de la calle a través de la asociación Gatos en los Árboles.

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