unser täglich brot

por arvre

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como activista y defensor de los derechos de los animales mi opinión podría condicionar la recomendación de nuestro pan de cada día pero no quisiera caer en la subjetividad, si es posible no hacerlo a la hora de emitir una opinión. tanto el afán abolicionista descrito en el festival de atrocidades detallado con precisión de cirujano en earthlings o el bienestarismo sensacionalista de food, inc se presentan como documentales cargados de mensajes explícitos, en ‘earthlings‘ se muestra la cruda y salvaje realidad que sufren los animales no humanos y en ‘food, inc‘ los disparos se centran más en las consecuencias que sufren los animales humanos en un festival de datos demoledores para espectadores ávidos de información.

our daily bread‘ es otra cosa, es cine, y del bueno. sin diálogos, comentarios, entrevistas, ni cámaras ocultas, sin más guión que un paseo por las fábricas de alimentos antes llamadas granjas, invernaderos o campos de cultivo. nikolaus geyrhalter, el responsable, es fotógrafo y eso le da un plus a una película cargada de planos estáticos en los que desgraciadamente se adivina un horizonte tan lejano como desalentador, sólo algún travelling ocasional altera el ritmo, siempre en manos de la maquinaria con su aterrador sonido. y ahí reside la grandeza de la peli, preocupada sólo de mostrar la realidad escondida tras los productos, felizmente envasados bajo etiquetas inspiradas en un máster de marketing maquiavélico, exhibidos sin vergüenza alguna en los lineales que inundan los supermercados. alimentos producidos en paisajes completamente deshumanizados y no porque muestre la agonía de los animales con especial énfasis, la empatía es indiferente hacia pollos, peces, calabacines o campos de girasoles rociados con pesticida. nikolaus geyrhalter ofrece una visión aséptica del capitalismo similar a la que haneke retrató, hablando de violencia, en funny games (la original, no el absurdo remake). haneke no necesitó litros de sangre, interactúa y juega con el morbo del espectador partícipe en todo momento de los juegos macabros del par de adolescentes demostrando que somos mucho peores de lo que creemos porque no somos capaces de apartar la mirada, geyrhalter juega un poco con lo mismo porque a medida que la secuencia de imágenes va desfilando uno debería sentirse bastante mal siendo partícipe de un espectáculo tan desolador al recordar lo que esconde su nevera. humanos convertidos en máquinas, matarifes autómatas, despellejadores tratando a los animales como tornillos en una cadena de montaje. si después de ver esta película no cambias tus hábitos de consumo debería decirte con mucho dolor que eres igual de frío y estéril que esos trabajadores, o tal vez más, porque tú no tienes necesidad alguna de seguir alimentando a ese monstruo llamado capitalismo capaz de arrebatarle al ser humano su don más preciado, la compasión. el infierno, perdón, el progreso, existe, geyrhalter lo ha filmado. pasen y vean.

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