le guess who? | 2019

por arvre

diseño: van lennep

FUTURE IS FEMALE

pocas cosas cuestan más que poner palabras a una cosa tan bestia como le guess who? el stendhalazo es de proporciones bíblicas, aunque físicamente haya aterrizado el lunes, todo mi yo sigue atrapado en Utrecht.

porque le guess who? sólo conoce los extremos, no importan los estilos, importa tensar la cuerda o llevarla/llevarte al límite, y eso siendo un flipado/a de la música siempre es de agradecer.

la oferta es de 250 conciertos, y los caminos a elegir del todo eclécticos, el nuestro nos llevó a visitar 41 conciertos en 4 días, intentaré llevarlos a palabras en un intento desesperado de conservarlos para volver de cuando en vez a cerrar fuerte los ojos e intentar sentir lo mismo.

y sí, future is female, ha quedado bastante claro que ellas son inalcanzables para el resto de mortales, el talento femenino de esta edición ha sido de un nivel apabullante, ojalá ser capaz de sentir así, ojalá ser capaz de ejecutar así.

Miranda Cuckson

jueves 7 de noviembre, 2019

empezamos el jueves en Tivoli, en concreto en mi sala favorita, Hertz, con Miranda Cuckson y su violín, dudando eso sí hasta el último minuto entre ella y Kali Malone. la visita de Miranda se debe a Patrick Higgins, uno de los curators de esta edición. la mejor metáfora para describir la actuación nació de Julio, más que tocar el violín, Miranda Cuckson pintó con un violín, no hablamos de notas, hablamos de pinceladas. pocas veces he visto exprimir tanto un instrumento, sacarle tantos sonidos, jugar con el silencio a este nivel es algo realmente fascinante.

de ahí nos fuimos a ver a La Bruja de Texcoco, Julio tenía curiosidad, a mi me pareció una Dorian Wood puesta de ayahuasca, tal vez el cambio de tanto instrumento diluyese la pegada de la voz, sin duda el instrumento del que salían las notas más ingeniosas. en cualquier caso, acercarse a México es siempre un placer.

salí para echar un ojo a AEAEA en el auditorio principal, la puesta en escena era muy chula, pero no conseguí entender el diálogo de Nicolas Jaar y Patrick Higgins.

subimos a Pandora para ver a Gruff Rhys, y aunque la voz en galés provoca cierto exotismo para mí fue la propuesta más asequible de todo el festival, y seguramente de las más divertidas, formalmente hablando.

bajamos a Ronda para ver a Godflesh, y probablemente ahí empezaron mis problemas con las guitarras, cosa que en el fondo me jode porque fui metalero, más tarde trasher, y antes de todo punk, pero este rollo tan pesado no me sobrecoge y menos si la batería la lanzas y no la tocas, a Julio le gustaron más. me da todo un poco más de rabia, porque quería ir a Janskerk a ver a Mary Lattimore con William Tyler, pero aquí se viene a jugar y si ya los has visto no tiene sentido repetir, ains.

así que entramos a Efterklang para ver cómo están envejeciendo, recordemos que en 2013 estuvieron en Santiago, nos llamó la atención el montaje, mogollón de músicos y mogollón de instrumentos, pero entre tanta música no había ninguna canción, así que abandonamos bastante rápido.

subimos de nuevo para coger sitio en Pandora, pero antes paramos en Earth, y me pasa lo mismo que con Godflesh, supongo que me hago mayor, o no, porque ahora que lo pienso en el festival Mucho Flow de hace una semana luis y yo lo dimos todísimo con Heavy Lungs y más tarde con Iceage, mmmm.

OSHUN

ya en Pandora, y bien ubicados, nos entregamos a OSHUN, y aquí sí bailamos el concierto entero, muy fresco todo, del soul al rap pasando por el r&b, mola pasar de la seda al velcro con tanta facilidad, con tanta suavidad.

toca cenar, entramos un momento a Dur-Dur Band, pero no estamos muy para visitar Somalia y sí volver al asfalto con Bbymutha, y también se entiende que guste a Moon Duo (elegida por ellos) o a Björk.

Stine Janvin

viernes 8 de noviembre, 2019

por primera vez salimos del entorno Tivoli, queremos ver a Träd, Gräs och Stenar (Träden), tomamos un café antes de que empiece, un café que termina en LE:EN para ver un poquito de Bridget Hayden (Vibracathedral Orchestra) y ese poquito que vemos me da rabia que no sea un poquito más, pero debemos movernos si queremos pillar sitio en De Helling, que Moon Duo se acordasen de Träd, Gräs och Stenar (Träden) es muy de agradecer, rescatar una parte de la Suecia de los 70 también. muy adictivas las estructuras siempre a punto de explotar, pero sin hacerlo nunca, moviéndose con precisión de equilibrista en esa frontera tan seductora, la de mostrar que no enseñar.

el tren, ya con Belén, Olga y Ceres, nos devuelve a Tivoli, subo a Hertz un momento a ver el violín y harpa de LEYA, y me encanta lo que veo, pero no me puedo despistar, porque en 15 minutos empieza Stine Janvin en Cloud Nine. y aquí llega el primer pepino del festival, cuatro flashes para la media hora más estroboscópica de mi vida, la experiencia sensorial es increíble, el juego de luces y la fuga de voces son de llorar, es sin duda la propuesta más especial de todo el festival.

Richard Youngs

aquí abandono a Julio que opta por The Raincoats y Girl Band, me voy al Teatro Kikker a ver a Richard Youngs, aunque lo conozca desde hace 20 años nunca había tenido la oportunidad de verlo en directo. vienen Belén, Olga y Ceres conmigo, les aviso que puede ser una majarada pero in a good way. toparse con el bueno de Richard Youngs tantos años después fue mágico, me siento y mido en la distancia todo lo que me ha pasado en este tiempo, y concluyo que the naïve shaman es un disco que me ayudó muchísimo en una época muy difícil de mi vida. así que escuchar life on a beam a cappella con el único acompañamiento del drone generado por los mmmm del público transformó el concierto en experiencia epifánica.

salgo del Teatro Kikker flotando, a ellas no les resultó duro, Ceres dice que me envidia por sentir algo así, y yo doy gracias a la música por poder sentir algo así, es el mejor concierto de todo el festival.

a Richard debería haberle preguntado how did you know the song of my soul?, pero quiero ver a Robert Aiki Aubrey Lowe y no quiero llegar tarde.

subo a Hertz sin saber muy bien a qué enfrentarme. Robert Aiki Aubrey Lowe ha sido mi artista favorito en los últimos años, por la inquietud que siempre le ha acompañado, por exponerse a diferentes estilos de música, instrumentos, etc… y salir bien parado de cada giro, de cada esquina.

el problema es que nunca había podido verlo hasta hace un par de semanas en el Semibreve, allí tocaba acompañado de Oren Ambarchi, sobre el papel cuesta imaginar un mal resultado de un algo creado por dos artistas de ese nivel, pero la realidad es que aquel concierto fue una tomadura de pelo.

luis me manda un whatsapp preguntándome si voy a darle otra oportunidad y así lo hago, viene conmigo Hendrik, manager de STUFF. entre otros, uno de los mejores conciertos del año pasado, y ahora sí, Robert devuelve las expectativas en un set que ya sí cambiaba de ritmo, de tono, exprimiendo mucho mejor el zumo modular, bueno, que Hendrik se quedase dormido lo dejamos para otro día.

ya me reúno con Julio, quiere ver a Mykki Blanco, así que allá vamos, llegamos cuando está terminando la prueba y lo vemos fuera del escenario, tras un comienzo con fuerza se baja del escenario ya con la sala petada y alarga un speech que deviene en performance con público y nos baja el ritmo, aunque las bases no son malas, el rollo performático nos saca del concierto.

bajamos a Ronda a ver a Lightning Bolt, nos ponemos moñas recordando el bolo del dúo en el MARCO hace 11 años. y sí, siguen igual, aunque subidos en un escenario pierden un poco de magia, la sensación de que se te cae encima una montaña de hormigón sigue ahí. Carlos, que no los había visto, así lo confirma, siguen siendo unos grandes.

de camino a casa paramos un momento en Ekko y nos encontramos el buenrollismo de Grupo Pilon, ojalá bandas así en las fiestas de pueblo en Galicia.

Moon Duo

sábado 9 de noviembre, 2019

nos levantamos pronto y vamos a dar un paseo, antes descubrimos que el mejor desayuno de Utrecht se sirve en GYS, el vegan english breakfast es un escándalo, quedamos con Belén y Olga en Centraal Museum, quieren ver el live embroidery de James Merry, vemos las piezas expuestas, le escuchamos un momento y nos vamos.

tras deambular por Utrecht terminamos en Jacobikerk, hoy queremos iglesias, empezamos por Christopher C. King, bueno, por sus palabras acerca de Epiro y los sonidos que lo rodean salidos de vinilos a 78 rpm, comentaba con Julio la calidez de esa música en una iglesia y lo majara que es programar algo así, este festival es la hostia.

sirvió Christopher como intro de Isokratisses, ensemble polifónico de mujeres que a través de la repetición consiguieron llevarme de la mano a las montañas de Albania, probablemente la media hora más sobrecogedora del festival.

en este de iglesia a iglesia y tiro porque me toca, vamos a Janskerk, nos espera Lakha Khan, maestro de ese instrumento llamado sindhi sarangi, cerramos los ojos y dejamos que nos lleve a Rajastán, el viaje es realmente mágico, podríamos habernos quedado allí perfectísimamente toda la tarde o toda la noche.

Belén y Olga quieren ver a Olga Pashchenko, le digo a Julio que necesito ver a Sarah Louise, no me cuesta mucho convencerle. compré nighttime beds and morning stars gracias a un like de Ben Chasny en twitter, poco después me enteré que tocaba en le guess who?, como para retar a la causalidad.

la actuación de Sarah Louise tiene muchísimo mérito, me explico, toca la guitarra con una suficiencia insultante, puede llegar a una voz con un registro que le llevaría a vender muchos más discos, pero no, decide mostrar todo eso sólo un poquito y tirarse al monte, y claro, para los que vivimos en el monte esa siempre es la mejor elección.

me gustó muchísimo, en 2019 mezclar los restos de la hoguera freak folk de 2004 con pinceladas electrónicas y que el resultado sea tan orgánico es maravilloso.

termina y quería ver a Jenny Hval, pero Stadsschouwburg queda lejillos y la sombra de Aldous empieza a pesar. se nos da por entrar en Ronda a ver un poco de Moon Duo y booooom, la cabeza nos explota. no había escuchado stars are the light, y desconocía esa puesta en escena, un trapecio con dos proyectores y hala, a flipar. desde el primer acorde hasta que Julio me golpeó la espalda para ir a ver a Aldous no paré de flotar, increíble, vaya sonoridad más adictiva, más luminosa, más todo, menudo concierto, bienvenidos al tercer pepino del festival.

Aldous Harding

aunque me haya costado una barbaridad abandonar ese concierto, debo dar las gracias a Julio por llevarme a Aldous Harding a pesar de todo. cuando Bradley Cook hace 4 años me enseñó en el móvil vídeos de una tal Aldous Harding no costaba mucho imaginar que terminaría siendo una de las grandes, para Julio está ahí ahí con Joanna Newsom, yo sigo fiel a Natalie Mering (Weyes Blood) como la más grande tras la Newsom.

los problemas vinieron cuando tras estar confirmada dos años seguidos para nuestra isla, terminó cancelando ambos conciertos. por eso rock’n’roll no quiso ir a verla, y por eso yo estaba muy de brazos cruzados y ceño fruncido. no había escuchado designer, pero claro, toda esta pataleta de amor no correspondido se va un poco a la mierda cuando la ves ahí con la guitarra. es muy cabrona porque tiene mil registros de voz, toca la guitarra de maravilla, compone aún mejor, baila y se mueve con un magnetismo que en directo realmente impresiona, cada gesto, cada mirada, toda está tan medido que asusta, la puesta en escena es de esas de tocado una vez hundido para siempre. en fin, que aunque me duela reconocerlo, su concierto fue muy bueno. joder, siempre me enamoro de la persona equivocada.

subimos a Pandora a ver a Sudan Archives, pero no duramos mucho, yo tengo la sensación de haber visto ya ese concierto con OSHUN, vamos, que me faltan otra voz y un dj, el sonido tampoco ayuda.

cenamos y tanto Julio como Belén me animan a ver a Minyo Crusaders, echo de menos Hertz y a esa hora está tocando DJINN, pero los amigos son los amigos, y si te dicen que vas a ver a unos japoneses haciendo cumbia, pues hay que hacerles caso.

mola romper un poco la solemnidad y el ambiente sesudo y abandonarse a la cumbia, termina cansando un poco, pero hay unos 20 minutos muy bailables, pocas cosas molan más que un japonés feliz, y si son tropecientos en un escenario pues mucho más.

Shortparis

Julio llevaba desde la mañana hablando de Shortparis, tenía a los rusos entre ceja y ceja, así que liamos a Carlos para que se venga con nosotros, Cris prefiere ir al hotel a dormir. pillamos un taxi y nos vamos a dB, la sala es enana, pero se nota que va a pasar algo gordo allí. y vaya si pasa, estamos ante otro pepino, ya no es que se pueda afirmar que es el mejor concierto de todo el festival, es que puedes hacer extensible eso a un año de conciertos o a toda una vida.

Depeche Mode meets Joy Division meets Techno, o algo así, no sé, una barbaridad, me paso media hora flipando y botando, pero voy notando como poco a poco toda esa oscuridad me va subiendo por el cuerpo, cuando ya la noto por el cuello salgo, no he sido capaz de aguantar, Carlos y Julio se quedan dentro, salgo fuera recordando la cantidad de años que han pasado desde que escuchaba a Joy Divison, soy un moñas con una herencia Disney muy marcada y lo que para Julio era un infierno de seda y satén para mi era la mayor concentración de oscuridad por metro cuadrado a la que me he enfrentado nunca, eso sí, si por casualidad Shortparis pasan cerca de donde vives, corre a verlos, a sentir eso, es increíble.

son las 2:30, de nuevo de camino a casa paramos en Ekko, está actuando Oorutaichi, otro japonés feliz, poco importa que la voz no fuese buena, la pinchada y el entusiasmo se lleva todo por delante, estamos cincuenta atrapados disfrutando como enanos y él mucho más, no quiero que termine, pero termina, Ekko cierra en 30 minutos, nos vamos a dormir.

Mariel Roberts

domingo 10 de noviembre, 2019

el último whisky que Carlos nos regaló en Ekko hace mella, estoy mayor y me levanto con cierta torrija, desayunamos y vamos al auditorio BAK a ver a Grimm Grimm, el japonés juguetea con cacharrería electrónica y acid folk, el resultado es perfecto para una mañana torrijil, probablemente haya sido mejor concierto de lo que parece.

nos vamos a Ekko un momento a ver a Loving, y aunque sólo estamos un par de canciones porque el espacio está petado, es tiempo suficiente para ponerme moñas recordando todo el rollito slow core de finales de los 90, vamos, lo más cerca que he estado de ver en directo a Bedhead.

Sofia Jernberg

volvemos al Teatro Kikker, esta vez nos esperan dos de las mujeres más interesantes de todo el festival, primero vemos a Sofia Jernberg, la etíope sorprende con una colección de gorgoritos infinita, y como pasaba un poco con Sarah Louise, cuando canta deja ver un registro más formal que abandona en favor de un desfile de sonidos alucinante, asusta lo que pueden dar de sí las cuerdas vocales y la respiración.

tras el enésimo café con Cris y Carlos volvemos, esta vez nos espera Mariel Roberts, regala un set de tres partes, el primer movimiento es minimalista, los graves ponen los pelos de punta, en el segundo movimiento lanza bits acompañados de solos malabaristas, el nivel es muy alto tanto en pegada como en ejecución, para el último acto cierro los ojos y me dejo llevar por un bucle infinito. es otra de las mejores experiencias del festival, estaba un poco en la duermevela llenando de colores la cabeza.

me apetece un americano medium con el vegan chocolate cake de Coffeecompany, mientras Carlos me cuenta historias increíbles de viajes en barco, rock’n’roll me manda un whatsapp: “Grouper vamos”, le digo que eso no es posible, que no está en el programa, me dice que viene como Nivhek, y claro, salimos disparados a verla.

Liz Harris siempre ha gustado mucho en esta casa, mil gracias hermano por recordarme el concierto, el viaje de Nivhek es submarino, mejor dicho, abisal, es mi rollo y me mola aunque terminase resultando un poco plomizo, y es que meterse en la cabeza de Liz Harris tras Mariel y Sofia es excesivo.

Julio ya quiere bailar, así que nos vamos a Pandora a ver a The Ex, él disfruta pero yo abandono a la segunda canción, no estoy tampoco ya para guitarras afiladas, subo a Hertz a ver a Michele Mercure, el juego vocal con proyecciones cinemáticas y sintes es brutal, el concierto es súper divertido dentro de la abstracción o el guiño industrial.

quería seguir en esta onda viendo a Felicia Atkinson, pero acompaño a Julio a ronda para ver a Cate Le Bon, y aunque es un concierto pop, lo cierto es que hay mucha elegancia en todo lo que suena, desde la voz hasta la sección rítmica, hay personalidad en el escenario y se nota muchísimo. lo que no sabía en ese momento es que estaba disfrutando del cierre del festival.

de ahí nos fuimos a Fatoumata Diawara, y aunque la voz y puesta en escena son geniales, la banda como apunta Julio está muuuy en segundo plano y el resultado es muy plano.

lo intentamos con Asha Puthli y con la colaboración entre Kevin Richard Martin & Hatis Noit, pero no entramos en ninguno de los conciertos, tenemos hambre y estamos ya con muy poca batería, queremos cenar con un tenedor pero resulta imposible, así que nos vamos a pillar sitio para el cierre con Föllakzoid, y bueno, sin palabras, cuando me enteré que tocaban en esta edición tenía muchas ganas de verlos, imaginaba ese rollito kraut en le guess who? y pocas cosas resultaban tan seductoras, lo que nos encontramos fue un sinsentido, no sé si es que el cantante estaba puesto, si había venido su hermano gemelo o lo que sea, el caso es que el “concierto” (nótense las comillas) fue una tomadura de pelo, así que nos vamos para casa.

ha terminado el festival y ya estamos alucinando con los resultados electorales, putos 52 nazis. Julio descarta ir a Basis al afterparty, pijama y a dormir. ha sido agotador pero ha merecido muchísimo la pena, nos gusta más que la edición del año pasado, y es que los conciertos de Richard Youngs, Stine Janvin, Moon Duo y Shortparis han sido ya no los mejores del festival, han sido de lo mejor que he visto en mi vida, y eso sólo te puede pasar en un festival así.

porque sí, “representing the underrepresented” o “embrace the unknown” son taglines tan contundentes como reales. larga vida a le guess who? nos vemos el año que viene, o eso espero…